Comentario de Santiago J. Guevara García, sobre geopolítica mundial de hoy e implicaciones nacionales:
El Leviatán global no descansa. Ni siquiera en situación de crisis y desconcierto, como el momento mundial actual. No por ella, los mecanismos principales de mantenimiento del statu quo pierden su función disuasiva. Que algunos ilusos y desquiciados se crean que las tribulaciones económicas actuales representen un relajamiento de las condiciones de poder mundial es cargo a su propia cuenta. Mucho más cuando se es cucaracha. Quien, prescribiendo con base en el dicho popular, no tiene nada que buscar en baile de gallina.
La actual situación, relativa al lanzamiento norcoreano de un supuesto satélite de comunicaciones, dispara las alarmas. La presidencia de los Estados Unidos, los restantes países miembros del “diálogo a seis bandas” y el Consejo de Seguridad de la ONU están en alerta amarilla. Las próximas horas deberían mostrarnos una intensa actividad diplomática y política dirigida a sancionar el nuevo incumplimiento norcoreano. Ya el nuevo presidente americano habló y promete hacerlo nuevamente en un mismo día, junto con una reunión del Consejo.
El asunto de fondo no es, evidentemente, tecnológico, ni relativo a la particular geopolítica del noreste asiático. Es global y es bélico: de riesgos nucleares generales. Similar a los que plantea la teocracia persa, líder del recién nacido G2 (lo afirma Chávez, sin que Ahmadinejad lo desmienta), embalado también en afanes nucleares.
La reiterada proclamación de Chávez y sus socios en lo que hace unos dos años llamé una “geopolítica forajida”, relativa a su deseada desaparición del capitalismo y el imperialismo, es posiblemente el principal basamento, más allá de la compleja urdiembre cultural medio oriental, para otro caso de iconoclasia nuclear. Pero en la que Venezuela no tiene nada que buscar.
Nos atrevemos a decir, con pronóstico corto y predecible: Estados Unidos y la ONU, ahora con la inclusiva diplomacia de Obama y el G20, no van a permitir trasgresiones riesgosas de Irán y sus socios. Con implicaciones para todos. Incluida Venezuela.
La intensa actividad binacional, la matriz de los discursos y declaraciones, el reciente acuerdo minero, las declaratorias de orden geopolítico, la existencia de una política hacia la red de gobiernos de igual o parecido talante y otros elementos políticos y geopolíticos están supeditados al intento nuclear iraní, manejado como palanca estratégica mundial. Ese es el equipo con el cual juega Venezuela. En baile de gallinas. No arriesga perder, sino ser comida.
Santiago J. Guevara García es economista y experto en gobierno. Profesor de la UC. Fue profesor del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual” de la cancillería venezolana.

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