¡Tomemos la iniciativa en el "concierto global"! Comencemos por la próxima "Cumbre de las Américas"! ¡En Venezuela también hay gente seria!Archivo
Elecciones en Latinoamérica
Enlaces de Interés
Bloques de Integración
Publicidad
Año X - Madrid, viernes 30 de mayo de 2008
Opinión
El nuevo modo
Prestar atención a Obama
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela) Latinoamérica debe prestar atención al reciente discurso de Barack Obama dirigido a ella. También entender que debe ser la oportunidad para plantearse mayor iniciativa y proactividad en su relación con el sistema político norteamericano.
Lo más sugerente del speech no es su aspecto más reseñado: una “nueva alianza para las Américas”, sino su afirmación de que “es hora para una nueva estrategia” y, sobre todo, el señalamiento de los principales elementos conceptuales que la orientan: democracia, oportunidad desde las raíces, crecimiento económico, asistencia financiera, seguridad e iniciativas regionales energéticas.
Notarán que no se menciona el tema comercial, principalísimo interés de EEUU desde hace catorce años. Es un cambio auspicioso. Define una inmensa oportunidad a la región para participar en el diseño y construcción de una nueva agenda, mucho más promisoria para la inserción en el mundo global. Sin extremismos; por ejemplo, en descartar el tema comercial, pero tampoco con ignorancia, que impida asentar sobre una eventual mesa de negociaciones, el tema del crecimiento competitivo.
Latinoamérica no debe esperar por la nueva estrategia. Ni siquiera por el triunfo del candidato demócrata. Es desde ya que debe comenzar a asentar la nueva agenda.
La región ha cambiado. En aspectos, para bien; pero en varios otros, para mal. Los sectores democráticos, libertarios y progresistas o se han dejado robar la iniciativa por los populistas o han aceptado sin chistar la exclusiva orientación librecambista. Es la hora de una efectiva y duradera conciliación de elevados intereses, sobre una base prospectiva y estratégica creativa y de maximización de resultados para ambos sectores del continente.
Y me voy por la calle del medio: olvídense de los TLC. Es una propuesta extrema y del lado contrario al perfil político regional actual. Ese perfil define un entorno político de amplio disenso y permite acuerdos sólo hacia el centro del espectro. Los TLC son una propuesta unidimensional que no resuelve el nudo gordiano del problema: la inducción del crecimiento económico pleno, que es otra dimensión, solapada por los temas comerciales.
Es hora, entonces, de definir un proyecto continental de integración o de relaciones, montado sobre un modo viable de constitución de una gran área hemisférica, de interés a ambas sociedades, al norte y al sur del Río Grande. Que tiene que estar marcado por un concepto concreto y práctico, que respete la amplitud de opciones nacionales existentes, pero se dirija, sin lugar a imprecisiones, a un campo expresamente definido de acción común.
Hemos abonado (en Hispalibertas.com, por ejemplo), como primer paso, a la idea de un nuevo piso o modo de integración latinoamericana, apoyado en un programa mínimo común, con áreas de acción estén claramente definidas e intención fundamentalmente dirigida al desarrollo y la inclusión y no sólo a la apertura comercial. Se concreta en un esquema, que para simplificar y conciliar, hemos bosquejado en términos de “comercio para la simetría” + “crecimiento inducido”.
Se debe formular las agendas de liberalización comercial y crecimiento aceptable a todos. Agendas abiertas, muy ambiciosas o situadas en los extremos de las opciones de política disponibles, sea en lo comercial, sea en el crecimiento, representan una concentración de intereses, una clara posibilidad de disenso y un choque con “restricciones fundamentales al crecimiento” que seguirían ejerciendo la influencia negativa que hasta ahora han ejercido.
Proponemos, entonces, 1) un nuevo piso de integración, determinado por 2) una estrategia hemisférica específica para el desarrollo y la inclusión orientada por “criterios de éxito” precisos y 3) desplegada en una agenda efectiva y sencilla. Seguiremos.
Archivo
Elecciones en Latinoamérica
Enlaces de Interés
Bloques de Integración
Publicidad
Año X - Madrid, viernes 6 de junio de 2008
Opinión
El nuevo modo
Más sobre una nueva agenda latinoamericana
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela) En el artículo anterior, decíamos que la apertura conceptual de Obama y, asumamos ahora, del sistema político norteamericano en la era post Bush, abre una inmensa oportunidad a la región para participar en el diseño y construcción de una nueva agenda, mucho más promisoria para la inserción en el mundo global.
La definíamos en términos de un proyecto continental de integración o de relaciones, montado sobre un modo viable de constitución de una gran área hemisférica, de interés a ambas sociedades, al norte y al sur del Río Grande y más allá. Y eso, con independencia de las iniciativas estadounidenses. Es decir, como paso estratégico nuestro.
Esa integración o el nuevo esquema de relaciones (expuestos en diversas ocasiones anteriores, ya referidas) no excluyen otros, excepto en caso de contradicción. No aspiran inicialmente la integralidad de acciones para la plena realización hemisférica deseada (América Latina, NAFTA Y Europa), pero no ignora que avances fuertes en sus cometidos son un importante impulso hacia ella.
Se basa sobre una convocatoria abierta a todos, pero implica un compromiso firme de ejecución de los interesados, que debe incorporar una declaración de principios y buenas intenciones y, sobre todo, una lista precisa y ordenada de temas y acciones a acometer.
Las especificidades del “cómo” político, en tanto no inviabilicen la iniciativa, son de la particular incumbencia de cada país; por lo que el cometido político o sociopolítico inmediato no forma parte de su agenda. Es un asunto de viabilidad, no de buenos deseos.
El piso de integración, si es el caso, se asume en términos de un Tratado de Comercio y Desarrollo de Latinoamérica o de las Américas (TCDL o TCDA, el que sea más rápidamente posible). Y fíjense que no aparece la palabra “libre”.
El diseño tiene tres componentes: 1) en las condiciones respecto al comercio lo que más importa es la protección frente a terceros; 2) la relación entre socios se define por la completación de redes productivas regionales o hemisféricas para mejorar la posición productiva, primero, y comercial, después y un “trade – off” comercio – crecimiento: las compensaciones al comercio interregional favorable a un país son en términos de estímulos a los sectores productivos prioritarios del otro país y las cadenas con las cuales se relaciona; 3) en el crecimiento y desarrollo, lo importante es el fomento focal a las redes territoriales (ATC) más promisorias en cada país.
La protección hacia afuera será una protección selectiva inmune a los intereses especiales foráneos y propios y basada en un reconocimiento explícito, con base técnica, de las áreas a proteger. La completación de redes productivas se hará con lógica de relaciones “aguas arriba” y “aguas abajo” regionales, conformando sistemas productivos integrales, que mejoren la agregación de valor regional o hemisférico. El esquema no requiere protección entre sus miembros, sino el uso de “listas complementarias”. La protección interna es un ejemplo de “huida hacia adelante” con base en estímulos al desarrollo para la superación de asimetrías.
En el campo del desarrollo, finalmente, se propone un concepto de crecimiento económico con inclusión expresa, basado en el activismo estatal en el fomento de la inversión empresarial de riesgo en un esquema de privilegio a las aglomeraciones territoriales con demostrado o posible potencial competitivo global.
Nos está faltando la visión de estadistas idóneos para este mundo amplio y complicado que nos toca, junto con una élite pensante y un cuerpo sólido de expertos puestos al servicio de un “proyecto hemisférico de desarrollo”. A ello, nos hemos planteado, modestamente, contribuir. Ya hablaremos de la estrategia.
Archivo
Elecciones en Latinoamérica
Enlaces de Interés
Bloques de Integración
Publicidad
Año X - Madrid, viernes 4 de julio de 2008
Opinión
El nuevo modo
¿Es posible una nueva agenda continental o hemisférica?
Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)"Te estoy buscando América.
Y temo no encontrarte"
Rubén Blades, filósofo panameño “Ya hablaremos de la estrategia”. Así terminábamos nuestro artículo de hace varias semanas, relativo al diseño y construcción de una nueva agenda regional y/o hemisférica, mucho más promisoria para la inserción en el mundo global.
Referíamos un proyecto continental de integración o de relaciones económicas, interesado en un modo viable de constitución de una gran área hemisférica, de interés al norte y al sur del Río Grande y más allá. Y decíamos que el reto debería proponerse con independencia de las iniciativas estadounidenses, como paso estratégico nuestro.
Y a la estrategia vamos en esta oportunidad. La estrategia específica está orientada por los tipos de comercio y desarrollo mencionados. Está marcada por “criterios de éxito” relativos al fomento por la acción estatal y a la iniciativa empresarial a apoyar, tales como el reto de la competitividad global, la contribución de cada caso a la estrategia misma, la visión de las estrategias genéricas posibles en cada subregión o país y la sujeción a ellas de las acciones emprendidas, el estímulo al capital humano de alto nivel, el uso intensivo de TIC's, el recurso de los “proyectos de desarrollo” (“proyecto de región”, “proyecto de país”, etc.), desde el nivel regional hasta el local o vecinal, el reconocimiento y apoyo en el conjunto dado o por desarrollar en “aglomeraciones territoriales competitivas”, la puesta en marcha de experiencias concretas y prácticas de fomento a los emprendedores y practicantes de la “economía del conocimiento”, un focal desarrollo de infraestructuras para el desarrollo y la calidad de vida, etc.
Igual, caben aquí las posibilidades expuestas en planteamientos anteriores, con referencia al “National Intelligence Council” (NIC) de los Estados Unidos y al Profesor Francis Fukuyama, sobre la situación privilegiada y la posibilidad de suministro de ayuda de USA a este proceso. También la tímida promesa de promoción presente en la “Declaración de Berlín”, en la ocasión del cincuenta aniversario de la Unión Europea.
La agenda a desplegar puede variar con dependencia del alcance geográfico y la definición de etapas del proceso, lo cual depende de quienes sean los participantes, su voluntad política, la gestión de incorporación de socios, la calidad de los agentes técnicos asociados a la iniciativa y, muy importante, si vamos a reformar, debemos saber por dónde comenzar y no hay opción: debe ser sobre la base de “El Nuevo Modo” de hacer las cosas.
De nuestra parte, hemos avanzado bastante lo relativo a las tareas de desarrollo e inclusión. Ellas están expuestas en varios artículos anteriores. No así las relativas al esquema de comercio. Mucho menos, al “trade – off” propuesto. No son temas fáciles.
Terminábamos el anterior artículo relacionado, diciendo: “El reto es global. La estrategia también tiene que serlo. Y la geografía (por no abundar) no es un impedimento. Todo lo contrario: nos favorece”. Falta la visión de estadistas idóneos para este mundo amplio y complicado que nos toca, junto con una élite pensante y un cuerpo sólido de expertos puestos al servicio de un “proyecto hemisférico de desarrollo”.
Para terminar: alguna “salsa” es una filosofía que se baila. Es un producto caribeño, compartido entre americanos del norte y del sur del Río Grande y de amplia aceptación en el mundo. Es un aporte de la “raza cósmica” a la humanidad. Podríamos comenzar a innovar en otros. “El Nuevo Modo” de desarrollo en una amplia; pero, sobre todo libertaria, democrática y progresista asociación, debería ser la próxima.